Parece mentira que en pleno S.XXI haya en el mundo miles de millones de personas viviendo en la pobreza extrema. Lo que significa casi el 10% de la población mundial. En otras palabras: 1.000 millones de personas viven por debajo del umbral de pobreza. Y casi la mitad del mundo vive con un ingreso familiar inferior a los 2,50 dólares. Los extremadamente pobres viven sin apoyo, viendo pasar el crecimiento económico y la prosperidad.

La economía mundial les obliga a vivir en las márgenes. Viven vidas en la escasez abundante. Incluso el medio ambiente ataca a las zonas más pobres. Cuando la naturaleza ataca los pobres del mundo son los que más sufren. Solo en los últimos 20 año más de un millón de personas han muerto debido a catástrofes naturales como huracanes y terremotos. Además fueron los países más pobres los más afectados por la devastación forestal.

Después de eso nació «Objetivos de Desarrollo Sostenible», programa adoptado en 2015 por las Naciones Unidas con la intención de reducir la pobreza en el mundo.

Más allá de la pobreza monetaria

El control de las privaciones monetarias no puede proporcionar una imagen completa del bienestar básico. Alguien puede no ser pobre en base a los estándares monetarios pero puede sentir los efectos de la pobreza si no tiene acceso a necesidades básicas como la sanidad, el agua potable y la educación.

El Banco Mundial ha elaborado una medida multidimensional que considera las múltiples privaciones, combinando el consumo o el ingreso con medidas de educación y acceso a servicios básicos de infraestructura, como la electricidad, el agua y el saneamiento. La medida muestra que la pobreza podría estar más extendida y más arraigada de lo que creíamos. En una muestra de 125 países, sólo uno de cada diez es pobre en términos monetarios, pero uno de cada cuatro también sufre privaciones en al menos otra dimensión.

La pobreza dentro de casa

Las personas experimentan la pobreza de manera diferente incluso dentro de un mismo hogar. Medir la pobreza tal y como la experimentan las personas requiere considerar cómo se comparten los recursos entre los miembros de una familia. Aunque los datos son limitados, hay pruebas de que las mujeres y los niños se ven afectados de manera desproporcionada por la pobreza en muchos países. Sin embargo, se necesitan más encuestas para captar los patrones de consumo de los individuos, de modo que los gobiernos puedan implementar políticas para reducir las desigualdades dentro de los hogares.

Si bien es evidente que la lucha para poner fin a la pobreza extrema no ha terminado, la gran mayoría de los pobres viven en países de ingresos medios. Para poner fin a la pobreza en esos países, es necesario ampliar nuestro alcance, examinar la privación en múltiples dimensiones y reconocer la mayor complejidad inherente al concepto de pobreza en todo el mundo.

Erradicar la pobreza

Un esfuerzo de la comunidad para erradicar la pobreza mundial que carga sobre los pobres. Una carga, dicho sea de paso, no solo económica y física. La pobreza hace que los pobres sufran emocional y espiritualmente. El proyecto trata de proteger el planeta y asegurar que todo el mundo disfrute de paz y prosperidad.

En cualquier caso, el objetivo es claro: construir un futuro sostenible encontrando las formas de satisfacer el presente sin sacrificar la capacidad de las generaciones futuras. En conclusión, la pobreza no siempre gana. Ni siquiera dejaremos que se acerque a esa victoria.