Los objetivos de sostenibilidad fracasan. En el año 2015, la comunidad internacional se comprometió a contribuir conjuntamente a un mejor desarrollo económico, ecológico y social. Tanto jefes de Estado como de Gobierno se reunieron por primera vez para examinar la situación y buscar soluciones.

Los estados acordaron implementar los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU para el 2030. La lucha contra la pobreza es tan importante como el compromiso de una mayor protección del clima y la educación.

Los países industrializados juegan un papel ambivalente. Por un lado, son los que más buscan al cumplimiento de los objetivos y dificultan la implementación al incurrir en costos. Un estudio reciente muestra lo bien o mal que se desempeña actualmente una selección de países para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.

En general, los países de la OCDE son los que han obtenido una peor puntuación. Otro punto débil son las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo. Además de la contaminación del suelo provocada por los fertilizantes y pesticidas. Muchos expertos han criticado la disparidad entre desnutrición y sobreproducción de alimentos. Mientras un tercio de los alimentos termina en los basurero del mundo desarrollado, 1000 millones de personas están desnutridas.

Poco queda de las promesas. Ahora es momento de actuar ya que en materia de acción climática y consumo sostenible los países desarrollados están muy alejados de los compromisos adquiridos.

Es posible que el mundo reduzca drásticamente la pobreza. Entre 1950 y 1975, una economía fuerte, inversiones en seguridad económica familiar y derechos civiles ayudaron a reducir a la mitad la tasa de pobreza. La ampliación del seguro médico público ha reducido las tasas de mortalidad infantil y la incidencia de las bajas tasas de natalidad. No hay nada inevitable en la pobreza. Sólo necesitamos construir la voluntad política para promulgar las políticas que aumenten la seguridad económica, amplíen las oportunidades y hagan crecer la clase media.

La buena noticia es que existen opciones políticas que pueden traer resultados positivos. Cuando los gobiernos invierten en empleo y políticas para aumentar los salarios y la seguridad de las familias, los niños y las familias ven mejores resultados tanto a corto como a largo plazo.

Estos pasos básicos para reducir la pobreza aumentarían la seguridad económica y expandirían la clase media: reformar el sistema de justicia penal, creación de empleos, aumentar el crédito tributario para los trabajadores sin hijos, elevar el salario mínimo, proporcionar permisos pagados y días de enfermedad pagados, apoyar la equidad en el pago, establecer horarios de trabajo que funcionen, invertir en cuidado infantil y educación de calidad, expandir los seguros médicos, etcétera.

Y es ahí donde entra nuestra labor en este pequeño rincón creado para dar respuesta a preguntas relacionadas con la política en los países subdesarrollados además de temas como la pobreza. Una suerte de desafíos, aspiraciones e ideas que iremos volcando para que la gente en general se conciencie de la situación actual del mundo. Demasiada palabra para tan poca acción es algo que no va con nosotros y nuestra única finalidad es dar una vuelta a la frase y llegar a la conclusión opuesta: acción y menos hablar.